Qué comemos y cómo influye la alimentación en nuestra salud

El papel tan fundamental de la alimentación en nuestra salud

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Pequeños gestos de nuestro día a día pueden ayudar a cuidar nuestra salud. La nutrición juega un papel fundamental tanto en la prevención de enfermedades como en su tratamiento. La Dra. Elisabeth Arrojo, oncóloga, junto al Chef Pablo Balbona nos dan algunas ideas y pautas para mejorar nuestra alimentación en su libro ‘Cocinando tu salud’, que se centra en la alimentación de los pacientes oncológicos y en la prevención del cáncer a través de la alimentación, debido a la especialidad de la Dra. Arrojo.

Según nos cuentan en este libro cargado de información, y no sólo un recetario, que se convierte en un gran manual para adaptar una alimentación sana y equilibrada, existen múltiples factores que afectan a la “salud nutricional”: el estrés, el sedentarismo, la genética, los malos hábitos alimenticios y la edad. 

Por tanto, el libro se convierte en una guía para enseñarnos qué comer para ayudar a curar y prevenir el cáncer. No tiene por qué sonar pretencioso. Pero es evidente que cuánto antes se empiecen a adaptar pautas saludables, más efectivas resultarán. 

Tipos de alimentos y propiedades

Empezaremos por algo básico. Entendiendo cuáles son los tipos de alimentos más comunes de nuestra dieta mediterránea, y cuáles son sus propiedades. De esta forma, nos será más fácil entender el concepto de la pirámide nutricional y por qué algunos productos son recomendables diariamente y otros con mucha menos frecuencia. 

  • Carbohidratos. Son la mejor fuente de energía para el crecimiento, el mantenimiento y la actividad física y mental. Algunos ejemplos de carbohidratos son los cereales, el pan, la pasta y el arroz.
  • Fibra. Produce heces abundantes y blandas. Combate el estreñimiento y las enfermedades intestinales. Los alimentos más comunes ricos en fibra son las frutas y las verduras; también las legumbres, los cereales y la pasta integral. Se ha demostrado que previene del cáncer de colon. 
  • Vitaminas. Regulan los procesos químicos del cuerpo y ayudan a convertir las grasas en energía. En este caso, las frutas y las verduras son también los alimentos con más vitaminas. 
  • Grasas. Proporcionan energía y forman bajo la piel una capa de tejido que conserva el calor del cuerpo. Algunos productos ricos en grasas saludables son los pescados azules, el aceite de oliva virgen extra, el aguacate o los frutos secos. 
  • Proteínas. Es la materia prima de las células y tejidos, y producen hormonas y otras sustancias químicas activas. Los alimentos más comunes ricos en proteínas son las carnes, algún pescado como el salmón y el huevo. Resultan fundamentales en la alimentación, especialmente en el caso de pacientes oncológicos que deberían consumir unos 2g de proteínas por cada kg que pesan. 
  • Minerales. Ayudan a construir los huesos y controlan el equilibrio líquido y las secreciones glandulares. Algunos ejemplos de productos ricos en minerales son los frutos secos, el pescado y el marisco.

Pirámide nutricional

Esta breve descripción nos da una noción de qué alimentos son más aconsejables y cuáles menos. Según la pirámide alimenticia que proponen la Dra. Arrojo y el Chef Pablo Balbona en su libro, se debería consumir:

  • Cereales, pasta, pan, fibra integral, diariamente (salvo en caso de diarrea que se recomienda tomarlos no integrales). 
  • Verduras y frutas, unas 5 piezas a diario.
  • Lácteos – desde yogur al queso – tomar todos los días. Debemos limitar los quesos más grasos o curados. En caso de intolerancia, pueden tomarse sin lactosa. 
  • Carne, pescado, aves y huevos, de consumo semanal.
    • Pescado azul deberíamos tomarlo unas 3 veces por semana.
    • Carne roja deberíamos limitarla a un máximo de 200g a la semana.
    • Deberíamos evitar las carnes procesadas. 
    • Los huevos, debemos balancear el consumo dependiendo de la ingesta de otras grasas.
  • Aceites y grasas, con moderación, y siempre grasas saludables (aceite oliva virgen extra, aguacate, frutos secos). 
  • Evitar/limitar las bebidas alcohólicas. Un vasito pequeño de vino tinto al día puede resultar beneficioso en algunos casos. 
  • Dulces, bollería y snacks, que no incluye propiedades saludables, tomar muy ocasionalmente. 
  • Evitar los azúcares añadidos. 

Para garantizar esta correcta “salud nutricional”, también es importante combinar esta guía de alimentación con una correcta hidratación (unos  2 L. al día de agua preferiblemente salvo contraindicación) e incluir algo de actividad física -aunque sea salir a caminar- durante 30 minutos al día. 

Para cerrar este artículo, una frase recuperada del libro, del escritor y especialista en salud natural Bernard Jensen:

“La alimentación es el único remedio que puede hacer que nos recuperemos totalmente y que se puede usar con cualquier tratamiento. Recuerda, la comida es nuestra mejor medicina”

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