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ToggleEl final del año suele venir acompañado de emociones que se entrelazan: recuerdos del camino recorrido, deseos para lo que viene, nostalgia por lo que falta y gratitud por lo que permanece.
Para quienes están atravesando un proceso oncológico —o acompañando a alguien que lo está— estas fechas pueden vivirse con una intensidad particular.
El 31 de diciembre no es solo una fecha en el calendario: es un momento de balance emocional, donde se reflejan los instantes luminosos, los días difíciles, los logros silenciosos, los miedos, las pequeñas victorias, las manos que han sostenido y las ausencias que todavía duelen.
En este cierre de año, la Dra. Elisabeth Arrojo quiere compartir unas palabras desde la experiencia médica y humana para todas las personas que han caminado estos meses con valentía, con humanidad y con una fuerza discreta que merece ser reconocida.
Un año atravesado por el cáncer no se mide como los demás…
Cuando una enfermedad grave entra en la vida, el tiempo cambia.
Cambian las prioridades, la energía, la forma de mirar el futuro. Hay días en los que avanzar significa simplemente levantarse, acudir a una cita médica o sostener una conversación difícil.
Eso no es fracasar.
Eso es adaptación, resiliencia…
Un año en el que algunas metas se transformaron; la energía fluctuó; las prioridades cambiaron; las emociones abrieron nuevos aprendizajes o, sencillamente, el cuerpo pidió una forma diferente de estar en el mundo.
Nada de esto resta valor al año vivido. Al contrario: le otorga profundidad y significado.
Un mensaje de cercanía para quienes se han sentido vulnerables este año
Mensaje de la Dra. Elisabeth Arrojo:
“Si este año te ha puesto frente a momentos de fragilidad, quiero recordarte algo importante: la vulnerabilidad no disminuye tu fortaleza. La transforma.
Quiero decirte cosas claras, sin restar importancia a lo que has vivido:
• El cáncer duele. Física y emocionalmente. Y no siempre hay que ser fuerte.
• Hay días en los que no apetece celebrar nada, y eso es legítimo.
• Estar cansado, irritable o triste no significa rendirse.
• No todo se soluciona con actitud positiva, pero la manera de cuidarte sí marca diferencia.
He acompañado a muchas personas que han hecho todo como les recomendaban, como se suponía que estaba “bien” y aun así han sufrido. Por eso quiero que sepas que no te estás equivocando si este año no ha sido como esperabas.
Consejos prácticos para cerrar el año con un poco más de cuidado
No son grandes propósitos. Son gestos sencillos que pueden ayudarte:
1. No te exijas sentirte de una determinada manera.
Si hoy estás triste, permítelo. Si estás en calma, disfrútalo sin culpa.
2. Cuida tu energía, no tu imagen.
No tienes que cumplir con expectativas sociales. Descansar también es avanzar.
3. Rodéate de quien suma, aunque sean pocos.
A veces una sola persona que escucha vale más que muchas que opinan.
4. Pregunta, infórmate y pide segundas opiniones cuando lo necesites.
Tener dudas no es desconfiar: es cuidarte.
5. Recuerda que tu cuerpo no es tu enemigo.
Está haciendo lo que puede en un momento muy exigente.
Para quienes sienten la ausencia: también forma parte del año que termina
El final del año puede despertar recuerdos de quienes ya no están, de momentos que añoramos o de etapas que parecen quedar lejos.
La ausencia no se supera con el calendario: se aprende a convivir con ella.
La Dra. Arrojo lo expresa así:
Este año quizá ha traído pérdidas: personas queridas, etapas de la vida, planes que no pudieron ser.
La ausencia no desaparece con las campanadas.
Se aprende a convivir con ella.
Recordar, echar de menos, llorar… también es una forma de amar y de honrar lo vivido. No hay que cerrar heridas deprisa para empezar un año nuevo.
Un deseo para el nuevo año: que encuentres tu propio ritmo
El nuevo año no exige propósitos grandilocuentes ni transformaciones inmediatas.
A veces, lo más valioso es un día en calma, un gesto amable, un descanso reparador, una conversación honesta o un instante de luz inesperado.
La doctora lo resume en una sola frase:
“Deseo que este nuevo año encuentres espacios donde respirar, donde sentirte acompañado, donde vivir sin prisa… y donde la ciencia y el cuidado se unan para ayudarte a avanzar con serenidad.”
El comienzo del año no tiene que ser perfecto. Solo necesita ser el que de verdad TÚ quieres que sea.
Para quienes acompañan: gracias por estar ahí

A los familiares, amigos y cuidadores que han sostenido manos, silencios, noches y dudas: gracias.
La Nochevieja también les pertenece. También llevan un año recorrido en el alma.
Acompañar no siempre es sencillo, pero es uno de los actos más profundos de compromiso y amor.
El año que termina no es solo una sucesión de fechas: es una historia vivida.
Tu historia. Una historia que merece ser respetada sin comparaciones, sin exigencias y sin prisa.
Al sonar las campanadas, no hace falta formular doce deseos.
A veces basta con uno: seguir caminando con calma, priorizándose, acompañado de personas que suman y de un equipo médico que sostenga desde la ciencia, la humanidad y el respeto.
Sea como sea tu noche del 31, ojalá encuentres un instante de luz —aunque sea pequeño— que te recuerde que sigues aquí, que sigues latiendo y que cada día nuevo es una oportunidad para cuidar tu vida desde un lugar más consciente y amable.
La Dra. Elisabeth Arrojo y todo el equipo de INMOA te desean un año lleno de serenidad, salud y compañía.
Si deseas orientación para afrontar el nuevo año con mayor bienestar y acompañamiento médico, en INMOA estamos aquí para escucharte y valorar tu caso con rigor y cercanía.

Oncóloga | Directora de INMOA
Premio Europeo de Medicina en Oncología.
Especialista en hipertermia electromodulada, medicina personalizada y acompañamiento integral.
INMOA – Instituto de Oncología Avanzada (Madrid y Bilbao)


