Cada 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer, se multiplican los mensajes de concienciación. Se habla de esperanza, de lucha y de acompañamiento. Todo ello es necesario. Pero hoy, más que nunca, resulta imprescindible ir un paso más allá y hacernos una pregunta clave, aunque incómoda: ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros para reducir el riesgo de enfermar y mejorar nuestras opciones de curación?

El cáncer no es solo una cuestión de azar. Tampoco es únicamente genética. Según el Plan Europeo de Prevención del Cáncerhasta un 40 % de los casos están directamente relacionados con hábitos de vida modificables, mientras que solo alrededor del 10 % son hereditarios. Este dato, tan contundente como esperanzador, nos sitúa frente a una realidad ineludible: tenemos margen de acción.

La incidencia del cáncer: una realidad que no podemos ignorar

La incidencia del cáncer continúa aumentando de forma preocupante. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)en nuestro país uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres desarrollará cáncer a lo largo de su vida. Lejos de estabilizarse, las previsiones indican que entre 2020 y 2040 la incidencia aumentará cerca de un 60 %, impulsada por el envejecimiento poblacional, la mayor exposición a factores de riesgo y, de forma muy relevante, por estilos de vida poco saludables.

Este escenario convierte la prevención, el diagnóstico precoz y la optimización de los tratamientos en una auténtica urgencia sanitaria y social.

La prevención ya no es opcional

prevención del cáncer españa

Hablar de prevención ya no es una cuestión teórica ni secundaria. Alimentación, ejercicio físico, sueño, gestión del estrés, consumo de alcohol, tabaco o sedentarismo influyen de manera directa en nuestro riesgo de enfermar. No se trata de culpabilizar, sino de empoderar: de ofrecer información clara, basada en evidencia científica, que permita a las personas tomar decisiones conscientes sobre su salud.

Por este motivo, tal día como hoy, hace tres años, la Dra. Elisabeth Arrojo, oncóloga y fundadora del Instituto Médico de Oncología Avanzada (INMOA), fundó además, el Centro Nacional de Prevención del Cáncer, con un objetivo claro: acercar la prevención del cáncer a la población, ofrecer información veraz en una era de desinformación y ayudar a reducir el riesgo de enfermar antes de que la enfermedad aparezca. Porque la mejor medicina sigue siendo la que evita la enfermedad o la detecta de forma precoz.

Screening y detección precoz: cuando llegar a tiempo lo cambia todo

La detección precoz es una de las herramientas más eficaces para reducir la mortalidad por cáncer y aumentar las tasas de curación. Los programas de cribado permiten identificar lesiones premalignas o tumores en fases iniciales, cuando los tratamientos son menos agresivos y mucho más efectivos.

Sin embargo, en España seguimos desaprovechando esta oportunidad. Un ejemplo especialmente relevante es el cribado de cáncer colorrectal, dirigido a la población de entre 50 y 69 años. A pesar de tratarse de una prueba sencilla, indolora y gratuita, los datos disponibles muestran que solo alrededor del 30–40 % de las personas con indicación participan de forma efectiva en el programa, con importantes diferencias entre comunidades autónomas. Estas cifras están muy por debajo del mínimo recomendado para que el cribado tenga un impacto real a nivel poblacional.

Esta baja adherencia no responde a la falta de recursos técnicos, sino a un problema de concienciación, información e implicación personal. Acudir a un programa de screening cuando corresponde no es un trámite menor: puede marcar la diferencia entre curarse o llegar tarde.

Innovar para curar más y vivir mejor

La prevención y el diagnóstico precoz son esenciales, pero no suficientes. El cáncer exige también tratamientos cada vez más eficaces, personalizados e innovadores. En las últimas décadas, los avances han sido extraordinarios: terapias dirigidas, inmunoterapia, radioterapia de alta precisión y tratamientos complementarios que suman eficacia a lo convencional, mejorando resultados y reduciendo toxicidad.

En el Instituto Médico de Oncología Avanzada (INMOA) trabajamos con un objetivo claro: aumentar las tasas de curación hasta acercarlas al 70 % de los casos y, cuando la curación no es posible, cronificar la enfermedad con buena calidad de vida y expectativas vitales largas. Hoy, vivir más y vivir mejor es una meta alcanzable en muchos pacientes si se aplican todas las herramientas disponibles de forma adecuada.

detección temprana cáncer

Escuchar, sumar y trabajar en equipo

El tiempo es un factor crítico en oncología. Pero no solo el tiempo que pasa, sino cómo se utiliza. Escuchar al paciente, revisar su caso con calma, valorar alternativas y sumar miradas expertas puede cambiar el curso de una enfermedad.

El abordaje multidisciplinar y las segundas opiniones no son un lujo, sino una necesidad. La realidad es que, por limitaciones de recursos, no todos los hospitales disponen de todas las opciones terapéuticas, y eso no es una cuestión de voluntad profesional, sino de estructura del sistema. Avanzar hacia una medicina colaborativa, donde los profesionales de distintos centros sumen conocimiento en una única dirección, es una de las grandes asignaturas pendientes.

Además, sabemos que el paciente debe ser parte activa del proceso, pues su implicación real y la adopción de hábitos de vida saludables acordes a su situación, resultan de importancia pronóstica y tienen un alto impacto en su calidad de vida.

 Un compromiso compartido

El cáncer no se combate solo en los hospitales. Se combate en las decisiones cotidianas, en la implicación personal, en la prevención, en la participación en los programas de screening, en la innovación y en la colaboración entre profesionales e instituciones.

Este 4 de febrero no es solo una fecha para recordar, sino una oportunidad para actuar.

Porque el cáncer nunca es un enemigo pequeño.
Pero tampoco lo es la capacidad de la ciencia, la medicina y las personas cuando deciden implicarse.

Logo INMOA Instituto Médico de Oncología Avanzada

Dra. Elisabeth Arrojo

Oncóloga | Directora de INMOA
Premio Europeo de Medicina en Oncología.
Especialista en hipertermia electromodulada, medicina personalizada y acompañamiento integral.

INMOA – Instituto de Oncología Avanzada (Madrid y Bilbao)

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